Saturday, November 08, 2008

Lo increíble no era que el lugar haya pasado de ser lúgubre y desolado a una fiesta llena de personajes, colores y luces. Si no, que ella estaba allí, y blanca nieves y un viejo extraño que me invita a bailar en un hielo que se quiebra con la mirada pero que ni rechinaba cuando un elefante saltaba sobre el.
Entre saltos que me recordaban a acondicionamiento físico, una euforia contagiosa y música que parecía una mezcla entre soda stereo y los rolling stones (y algo de beatles), me sentí triste y ahogado.
Salí a tomar un poco de aire, a una colina nevada llena de gente y una noche pintada de azul metilado, invadida de unas cositas brillantes que alguna gente llama "estrellas".

"Hey, pibe choro"

Es difícil hacer caso omiso a esa frase retumbante, cuando la que te esta hablando es la luna (especialmente si tiene un inexplicable acento argentino)
Me hace un gesto con la mirada hacia mi derecha.

Y a mi derecha estaba ella, con sus alas y flores (o simplemente una polera azul). Se sentó a mi lado, solamente a escuchar. Lo mas lindo era eso: que había venido desde la fiesta llena de personajes, colores y luces, y ese hielo que se quebraba con la mirada, solamente a escuchar.
Me abrazo y me pregunto si estaba bien.
Abrí la boca para responder, para decirle que nunca había estado mejor que en ese momento, en esa escena perfecta y precisa.
Pero nada salio de mi boca, porque no alcance a responder nada: el baco lloraba frente a mi para que lo sacara a hacer pipí.



Soundtrack: Jim Sturgess & Joe Anderson - Strawberry Fields Forever (The Beatles)