Thursday, February 05, 2009


Hablo de países, hablo de esperanzas

Días de amnesia entre aviones y palmeras de estar acostado en la arena, casi siempre olvidando re-cordar.
Después vinieron días de misterio y calor casi como todos los demás.
Crema antiponceo recomendada por mi vieja después de mañanas estrelladas contra peces de colores.
Trato de esconderme en un coral, lleno de púas y sueños de mi casa.
Haber sobrevivido millones de resacas con los rusos en la playa.
Y tuve que estar en la mitad del mar en un catamarán para por fin darme cuenta que lo único que siempre necesite fue un poco de viento a favor.

Luego el que me diga que el cáncer no es contagioso, que muera de mentiroso.
Porque cuando el tiene cáncer de suspiro y los ojos en remolino, a mi me viene, casi como un trombón, cáncer al corazón.
No se que era lo que me fui a buscar tanto al norte, si en realidad siempre he sido del sur.
Bacos submarinos y promesas sin cumplir, porque lo que pasa en el norte al parecer no sucede en el sur. Y si algo callé es porque entendí todo, menos la distancia. Sentí a los asuntos pendientes volver, crímenes perfectos y cicatrices que quedan (en esa gente que espera).
Pero si me conocieras bien sabrías que nunca quise 14 de febrero ni cumpleaños feliz.
Hace poco me dijeron que me estoy pareciendo cada vez mas a los personajes de Liniers: ingenuo, despistado, patético, gracioso, romántico.
Pingüinos. Muchos pingüinos. Algunos con hipo, otros que vuelan. Pero todos macanudos.

Hasta ese pingüino macanudo que caminaba conmigo en ese sueño, mientras un duende (de esos que escriben los guiones de los sueños) escribió que en el sueño me decían:
"mira quien viene ahí. Lalo, el que le gusta la chica mas linda del mundo."


Soundtrack: Soda Stereo - Coral(Unplugged)