Sunday, July 05, 2009

El horror llego un domingo en la mañana, acompañado por una película bizarra y con gusto a espino, de marlon brando y jack nicholson siendo vaqueros y dándole besos a caballos y chocando (muchas veces seguidas) contra objetos contundentes.
Luego se esparció veloz por el sistema limbico, pasando por cada esquina y marcando cada ruta, para luego efectuar la respuesta ininterrumpida de miedos y olores, de prioridades incompartidas y planes bifurcados, comunicando con letra clara y grande esas sensaciones diluidas y diluyentes.
El fin me amenazo con somnolencia y rabia.
Después de una discusión larga, triste y violenta, la gratitud, la suerte y una multitud de buenos recuerdos lo echaron con la cola entre las piernas, prometiendo volver pronto.



Menos mal el baco me acompaño todo el día.